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martes, 27 de noviembre de 2012

Ques es un transtorno de Aprendizaje?


¿Qué es un trastorno del aprendizaje?

¿Qué es un trastorno del aprendizaje?

Quizás tu niño sea muy inteligente y siempre tenga curiosidad sobre todo lo que hay a su alrededor. Sin embargo, si es evidente que tiene problemas para hablar, leer o aprender matemáticas, es posible que tenga un trastorno del aprendizaje. Las discapacidades del aprendizaje abarcan todo un espectro de trastornos que afectan la forma en que el cerebro procesa la información. Eso hace que el entender algunos conceptos resulte difícil. Este tipo de trastorno puede ser leve o grave. 

La mayoría de los niños con trastornos del aprendizaje tienen una inteligencia normal o superior al promedio. Sin embargo, se les dificultan determinadas áreas de aprendizaje. Quizás les sea fácil reconocer las letras del alfabeto de manera individual pero les resulte confuso agruparlas para leer. O tal vez no puedan solucionar un simple ejercicio dematemáticas

Debido a que los niños con trastornos del aprendizaje tienen mucha dificultad para aprender ciertas cosas, a menudo se sienten frustrados, enojados y deprimidos. Por lo tanto, es común que no se sientan bien consigo mismos. En muchas ocasiones, saben muy bien lo que quieren decir, escribir y hacer. Pero les es muy difícil lograr sus objetivos. 

¿Cuáles son las causas de los trastornos del aprendizaje?

La mayoría de los especialistas creen que los trastornos del aprendizaje son el resultado de problemas neurológicos leves que afectan la forma en que el cerebro recibe, interpreta y envía la información. Los científicos aún no tienen muy claro qué causa este trastorno. Sin embargo, muchos creen que este padecimiento se debe a pequeñas anomalías en el desarrollo del cerebro. Estas anomalías parecen ser un factor común en las familias de niños con trastornos del aprendizaje, lo cual sugiere que puede existir una vinculación genética. 

Este trastorno también puede ser una consecuencia de una madre que usó drogas y bebió alcohol durante el embarazo. Otros factores pueden incluir graves problemas durante el parto y nacimiento

¿Son comunes los trastornos del aprendizaje?

Es difícil decirlo con exactitud porque el diagnóstico de estos trastornos es muy controvertido. Muchos especialistas dicen que este trastorno se diagnostica más de lo que se debería, y sostienen que sólo en casos extremos debe hacerse un diagnóstico formal. 

Expertos en el tema explican que ningún cerebro funciona a la perfección y que los niños aprenden a distintos ritmos. Asimismo, afirman que muchos problemas, que a menudo se identifican como síntomas de este trastorno, se resuelven solos con el transcurso del tiempo. No obstante, otros especialistas creen que es importante detectar y tratar, a una edad temprana, cualquier problema de aprendizaje por más leve que sea, para que el niño reciba la ayuda necesaria. 

El Instituto Estadounidense Nacional de Salud, estima que 2,7 millones de niños en edad escolar (o alrededor de un 6 por ciento de los niños de esta edad) tienen un trastorno del aprendizaje. Un niño puede presentar un solo tipo de discapacidad o una combinación de varias. Debido a que este trastorno es difícil de diagnosticar, es recomendable que te armes de información y busques varias opiniones antes de tomar alguna medida. 

¿Cuáles son los trastornos del aprendizaje más comunes y cómo es posible detectarlos?

Los trastornos del aprendizaje generalmente se agrupan en tres categorías: 

• Trastornos del habla. 
• Problemas con la capacidad de leer, escribir y aprender alguna materia, como por ejemplo, matemáticas. 
• Y una serie trastornos como los problemas de coordinación, motricidad o memoria. 

Algunas veces es evidente que un niño presenta un determinado tipo de discapacidad, tal como la dislexia o la discalculia, que son trastornos que afectan la capacidad de leer y aprender matemáticas, respectivamente. Pero también pueden presentar una combinación de distintos trastornos. Es muy común que los niños con discapacidades del aprendizaje tengan problemas para seguir instrucciones, quedarse quietos y cumplir con determinadas tareas. Además puede ser que tropiecen a menudo. 

Muchas personas confunden los trastornos por déficit de atención con los trastornos del aprendizaje. Pero los trastornos de atención, caracterizados por distracciones frecuentes e hiperactividad, no son trastornos del aprendizaje. Son un problema diferente, que también se asocia con pequeñas anomalías en el cerebro. Sin embargo, a veces ambos problemas ocurren simultáneamente. Se estima que entre el 25 y 35 por ciento de los niños con trastornos del aprendizaje también sufren de trastornos por déficit de atención. 

¿Cómo y cuándo se diagnostica?

Los trastornos del aprendizaje se diagnostican generalmente cuando los niños cursan los primeros años de la escuela, a medida que aprenden a hablar, leer y a escribir. Los maestros son, por lo general, los primeros en darse cuenta cuando hay un problema. Pero un verdadero diagnóstico requiere la evaluación formal de un especialista, preferentemente un sicólogo pediatra, un pediatra especializado en neurodesarrollo o un siquiatra con experiencia en el área. Estos estudios, por lo general, no se hacen hasta los 5 ó 7 años de edad y se repiten a medida que el niño crece. Generalmente las escuelas o los médicos sugieren hacerle un diagnóstico al niño. Incluso si se identifica un problema antes de esa edad, los especialistas por lo general coinciden en que es imposible obtener conclusiones firmes en niños pequeños, ya que sus estilos y ritmos de aprendizaje varían mucho. 

Una vez que se diagnostica la discapacidad, ¿cómo puedo ayudar a mi hijo?

Una vez que se hace el diagnóstico oficial, los niños con trastornos del aprendizaje habitualmente pueden participar en programas de educación gratuita a través de las escuelas públicas. Dichos programas son avalados por las leyes estatales y federales de EE.UU. sobre discapacidad. Esto podría incluir terapia del habla, física y ocupacional (para mejorar la motricidad). Hay escuelas privadas especiales para niños con discapacidades de aprendizaje pero suelen ser costosas. 

Los trastornos del aprendizaje duran toda la vida. No obstante, se puede hacer mucho para ayudar a que tu niño compense la discapacidad y aprenda a trabajar en torno a ese problema. Muchas escuelas y educadores han desarrollado métodos especiales de enseñanza y planes de estudio adaptados a las necesidades de niños con este tipo de discapacidad. Los niños con discapacidades de aprendizaje pueden aprender y, de hecho, lo hacen. 

Además es crucial atender las necesidades emocionales o sicológicas del niño. Los niños con trastornos del aprendizaje regularmente se sienten destinados al fracaso. Muchos papás, maestros y especialistas coinciden en que es importante enfatizar los puntos fuertes del niño y no poner demasiado énfasis en su discapacidad. Todos los niños tienen talentos y habilidades naturales. Un niño que tiene dificultad para aprender a leer quizás dibuje maravillosamente o escriba bellos poemas. Los niños con discapacidades del aprendizaje necesitan muchos halagos y oportunidades para que se puedan lucir. Esto le ayudará a alimentar su autoestima

Criar a un niño con este problema es estresante y puede afectar a los padres y a sus hermanos. Es común que los hermanos de un pequeño que tiene esta discapacidad, se sientan celosos de él, porque sienten que recibe toda la atención de sus padres. 

Muchas familias encuentran apoyo en grupos de ayuda o a través de asistencia sicológica. Numerosas organizaciones ofrecen una amplia gama de servicios para tratar los trastornos del aprendizaje, desde información educativa y salas de chat en línea hasta asistencia sicológica. La agencia de servicios sociales de tu condado, el distrito escolar al que pertenecen o tu médico pueden brindarte una lista de organizaciones que te pueden ayudar.  Via Baby Center

lunes, 15 de octubre de 2012

Etapas del desarrollo del habla en los niños


Etapas del desarrollo: Hablar

 
Revisado por el Dr. Alberto Gedissman 


Tu bebé aprenderá gradualmente a utilizar palabras para describir lo que ve, escucha, siente y piensa, a medida que vaya realizando avances mentales, emocionales y de comportamiento. Los investigadores saben ahora que mucho antes de que un bebé pronuncie sus primeras palabras, ya está aprendiendo las reglas del lenguaje y cómo lo usan los adultos para comunicarse. 

Cuándo se desarrolla 

Los niños aprenden a hablar durante sus dos primeros años de vida. Tu bebé comenzará a usar su lengua, labios, paladar y cualquier diente que le salga para hacer sonidos ("ooh" y "aaah" en el primer mes o dos; el balbuceo empieza poco después). Muy pronto esos sonidos se convierten en palabras reales (puede que escuches "mamá" y "papá" a los cuatro o cinco meses, y apenas puedas contener la emoción). A partir de ese momento tu bebé aprenderá más palabras de ti, de tu pareja y de cualquier persona que esté en contacto con él. Y entre el primer y segundo año, comenzará a formar frases de dos o tres palabras. 

Cómo se desarrolla 

Los llantos de tu hijo son su primera exploración del mundo del lenguaje. Está expresando la sorpresa que le produce estar fuera de los confines de tu útero y en un lugar nuevo que no le es familiar. Desde ese momento en adelante, estará absorbiendo sonidos, tonos y palabras que más adelante moldearán la forma en la que habla.

Hablar está directamente ligado a escuchar. Al escuchar a otros hablar, tu bebé aprende cómo suenan las palabras y cómo se estructuran las frases. De hecho, muchos investigadores creen que el trabajo para comprender el lenguaje comienza mientras un bebé está en el útero. Al igual que tu bebé se acostumbró al sonido rítmico y constante de tu corazón, se familiarizó con el sonido de tu voz. Unos pocos días después de nacer, ya era capaz de distinguir tu voz entre las demás.

De uno a tres meses
La primera forma de comunicación de tu bebé es llorar. Un grito agudo puede significar que tiene hambre, mientras que lloros de protesta constantes pueden indicar que necesita que le cambien el pañal. A medida que crezca, desarrollará un maravilloso repertorio de gorjeos, suspiros y grititos: se convertirá en una pequeña fábrica de ruidos. En cuanto a su capacidad de comprender el lenguaje, los lingüistas dicen que los bebés con tan sólo cuatro semanas, pueden distinguir entre sílabas similares como "ma" y "na".

Cuatro meses
En esta etapa, tu hijo comenzará a balbucear, combinando consonantes y vocales (como "baba" o "yaya"). Puede que de vez en cuando pronuncie "mama" o "papa", y aunque seguro que te derrite el corazón, tu bebé todavía no relaciona esas palabras contigo. Eso viene después, cuando tiene casi un año.

Sus intentos de hablar sonarán como una corriente de monólogos de conciencia en otro lenguaje, palabras sin fin unidas unas a otras. La vocalización es un juego para tu bebé, que está experimentando con el uso de su lengua, dientes, paladar y cuerdas vocales para hacer todo tipo de sonidos divertidos. En esta etapa, los sonidos balbuceantes suenan todos parecidos, tanto si en tu casa se habla español como inglés, francés o japonés. Puede que notes que tu hijo prefiere ciertos sonidos (como "ka" o "da", por ejemplo) y que los repite una y otra vez porque le gusta la forma en la que suenan y cómo se siente su boca cuando los dice.

Seis a nueve meses
Cuando balbucea y vocaliza, sonará como si lo que dice tuviera sentido. Eso es porque está usando tonos y patrones similares a los que tú usas. Puedes estimular el balbuceo de tu bebé leyéndole.

12 a 17 meses
Ahora está usando una o más palabras y sabe lo que significan. Incluso practicará la inflexión de las frases, elevando su tono cuando haga preguntas al decir, "¿Upa?" para que le tomes en brazos, por ejemplo. Se está dando cuenta de la importancia de hablar y de lo poderoso que es poder comunicar sus necesidades.

18 a 24 meses
Su vocabulario puede incluir hasta 200 palabras ahora, muchas de las cuales son nombres. Entre los 18 y los 20 meses, los niños aprenden 10 o más palabras cada día. Algunos aprenden nuevas palabras cada 90 minutos; por eso, cuida tu lenguaje y no digas delante de tu hijo palabras que no deseas que aprenda. Incluso juntará dos palabras para formar una frase básica como "Quiero agua". Para cuando tenga dos años usará frases de tres palabras y cantará canciones simples. Su conciencia de sí mismo madurará y comenzará a hablar de él mismo, de lo que le gusta y de lo que no le gusta y de lo que piensa y siente. Los pronombres puede que le confundan, por lo que puede que intente evitarlos diciendo "Bebé quiere", en vez de "Yo quiero".

25 a 36 meses
Puede que a tu hijo le cueste un poco determinar cuál es el volumen adecuado que tiene que usar al hablar, pero aprenderá pronto. También está empezando a aprender a usar pronombres como "yo" y "tú". Entre las edades de dos y tres años, su vocabulario aumentará hasta 300 palabras. Unirá nombres y verbos para formar frases completas y simples como "Quiero jugar pelota".

Para cuando cumpla tres años, tu hijo platicará de forma más sofisticada. Podrá sostener una conversación y ajustar su tono de voz, inflexión y vocabulario al de la persona con la que está hablando. Por ejemplo, usará palabras más simples con un amiguito de su edad, pero será más verbal contigo. Para ahora, le entenderás casi todo lo que diga. Podrá ya decir su nombre y su edad y contestar cuando le pregunten algo. 

Qué es lo que viene después 

A medida que tu hijo crezca, hablará más y más. Probablemente ya casi ni te acuerdes de cuando apenas hablaba y disfrutarás escuchando todo lo que hizo en su grupo de juego, qué es lo que su amiga María trajo para almorzar o lo que piensa de la malvada madrastra de Cenicienta. Además, comenzará a mejorar en la complicada tarea de escribir

Tu papel 

Es simple: habla con tu hijo. La investigación muestra que aquellos padres que hablan mucho con sus hijos cuando son bebés tienen coeficientes intelectuales significativamente más altos que otros niños. Sus vocabularios son también más ricos que los de otros niños que no reciben tanta estimulación verbal. Puedes comenzar incluso desde tu embarazo, para que tu bebé se acostumbre al sonido de tu voz. Lee un libro en voz alta o cántale a tu bebé cuando estés en el baño. Cuando tu bebé nazca, háblale cuando le cambies el pañal, le des de comer o lo bañes, y dale tiempo para que responda con una sonrisa o con contacto visual. Alrededor de los cinco meses, notarás que te mira los labios con intención. Sigue hablándole y verás como muy pronto comenzará a intentar responderte.

Hablarle en "lenguaje de bebé" es divertido, pero háblale también de forma normal. Tu hijito aprenderá a hablar bien sólo si tú le hablas bien. No tienes que evitar utilizar palabras complicadas. Aunque puede que necesites simplificar la forma en la que le hablas para que entienda lo que dices, la mejor forma de ampliar su vocabulario es escucharte usar nuevas palabras. Lo mismo ocurre con los niños en edad preescolar: sus habilidades lingüísticas continuarán creciendo siempre que les estimules con conversación.

Leer es una forma fantástica de ayudarle a desarrollar a tu bebé sus habilidades verbales. Los bebés se deleitan con el sonido de las voces, los niños pequeños disfrutan escuchando cuentos aunque no los entiendan del todo, y los preescolares se interesan ya por la trama de la historia. 

Cuándo preocuparse 

Los bebés que tienen problemas de oído, dejan de balbucear alrededor de los seis meses. Si tu bebé no está haciendo sonidos (o ni siquiera está intentando hacerlos) o no te mira cuando le hablas, consulta con tu doctor. La detección temprana de problemas auditivos es crucial para poder ofrecer al niño un tratamiento adecuado que permita estimular el desarrollo de su lenguaje. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que se hagan pruebas de audición cuando el bebé tiene un mes, para poder hacer un diagnóstico temprano. Posteriormente, se recomiendan pruebas de audición a los nueve, 18, 24 y 30 meses, o siempre que los padres detecten algún problema.

Aunque algunos niños comienzan a formar palabras alrededor de los nueves meses, muchos no lo hacen hasta tener 13 ó 14 meses. Si al cumplir 15 meses tu hijo todavía no dice ninguna palabra, o tú no puedes comprender ni una sola palabra de lo que está diciendo, habla de ello con tu pediatra o tu doctor, ya que otra enfermedad que requiere un diagnóstico temprano, y que puede afectar el desarrollo del habla, es el autismo. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que todos los niños reciban pruebas diagnósticas de autismo a los 18 y a los 24 meses, aunque no haya motivos para sospechar un problema.

Algunos de los retrasos en el habla que podrían indicar un problema relacionado con el autismo son: cuando el niño no balbucea o señala cosas a los 12 meses de edad (por ejemplo, le pides que señale al perrito del cuento y el niño  en no te presta atención y no lo señala); cuando no dice ninguna palabra a los 16 meses; no dice frases de dos palabras a los 24 meses; o siempre que muestre una regresión en sus habilidades sociales y lingüísticas.

Si a los tres años tu hijo sigue sin pronunciar todas las consonantes (por ejemplo dice "pa" en vez de "pan") o sustituye un sonido o sílaba por otro (dice "men" en vez de "ven"), puede que tenga un problema del habla o auditivo. Habla con tu pediatra o doctor, para determinar si es necesario hacerle alguna prueba. Siempre es mejor prevenir que lamentar, y aunque puede ser normal que un niño de esa edad no pronuncie a la perfección todas las consonantes, es recomendable asegurarse de que no existe un problema que debe ser tratado.

Todos los niños tartamudean o se "atoran" al hablar de vez en cuando. Algunas veces están tan entusiasmados por contarte algo que no pueden decir las palabras con facilidad. Deja que tu hijo acabe las frases y evita intervenir para ayudarle. Puedes hacerle sentir mal y no le ayudará a aprender.

Sin embargo, si hay un tartamudeo persistente es recomendable que consultes con un logopeda o especialista en lenguaje. Los niños progresan más si se tratan en los primeros seis meses o el año en el que apareció el tartamudeo, sin importar su edad. Puedes pedirle a tu pediatra o doctor una referencia, pero la mayoría de los departamentos de logopedia y habla aceptan también solicitudes de consulta de padres preocupados. Fuente: Baby Center en español.